El S-1 público confirma la pérdida de 80.700 millones de dólares del primer semestre ya publicada y sitúa la pérdida operativa en 693 millones de dólares. Las cifras semestrales no están auditadas, y la horquilla de precios y el número de acciones están en blanco.
La deuda que puede convertirse en acciones gana valor a medida que lo gana el emisor. Algunas compañías registran ese aumento como una pérdida sin efecto en caja; el coste para los accionistas llega después, en forma de dilución.
La mayor parte de la pérdida que recoge un borrador de folleto visto por el WSJ y Reuters es, según estos medios, un cargo sin salida de caja. Las cuentas de las neoclouds muestran por qué la fuerte demanda de IA no zanja la cuestión de la deuda.